Etapas de un Proyecto de Arquitectura

   En el artículo anterior te explicamos la etapa Antecedentes de un Proyecto de Arquitectura.   Y ya teniendo toda la información sobre los requerimientos del proyecto, los marcos normativos y técnicos, la situación del predio y su entorno, corresponde la segunda etapa:

        

2) Factibilidad

   Una vez recopilados todos los antecedentes, se debe pasar por una etapa de evaluación de factibilidad. En la que se somete el pedido del Mandante en directo contraste con su capacidad de inversión, la ubicación del proyecto, el coste estimativo, los plazos, exigencias técnicas y legales.   Se estiman las distintas viabilidades, y de ser todas positivas se considera un proyecto factible, o en otras palabras, que se puede llevar a cabo.

   Es conveniente evaluar desde los criterios generales hasta los particulares. Ya que es más rápido descartar un proyecto que no puede efectuarse si es imposible sortear condicionantes más fáciles de detectar. Así ahorraremos tiempo nosotros y el mandante.

Te mencionamos algunos aspectos de esta etapa:

        
  • Viabilidad Económica: Es importante estimar si el mandante cuenta con la capacidad económica para realizar el proyecto. O si posee un presupuesto acotado, el proyecto debe adecuarse a ese monto, posiblemente sacrificando parte del programa que no sea imprescindible, o buscando otras opciones de materialidad o métodos constructivos que mitiguen los costos.
  • Viabilidad Temporal: Se deben estimar los plazos necesarios para desarrollar el Proyecto de Arquitectura de buena manera, según todas las especialidades que se requieran y según los tiempos que se manejan en cada etapa. Además se debe tener una referencia con el tiempo de construcción. Se debe asesorar correctamente al Mandante con respecto a los plazos, ya que no sólo existen los plazos por parte de los profesionales involucrados, sino, que también existen gestiones, permisos, obtención de documentación o certificados en entidades públicas o privadas que poseen plazos máximos por ley para emitir dicha documentación, pero que, lamentablemente, y muy a menudo, suelen extenderse más de lo razonable.
  • Viabilidad Humana, Organizacional y Operacional: Se evalúa si se cuenta con los profesionales y las respectivas competencias para abordar el Proyecto de Arquitectura. Si se es capaz de abordar el perfil del proyecto o si se debe incorporar profesionales externos al equipo de trabajo. Los arquitectos, en general, están autorizados por ley a abordar proyectos casi de cualquier índole con respecto a la edificación, salvo en algunas restricciones de proyectos de gran envergadura y de índole público (licitaciones) que exigen mucha especialización y experiencia en dicho perfil de proyecto. Por lo tanto, si se aborda con seriedad y con el equipo correspondiente, no existe ningún problema al abordar proyectos nunca antes realizados, pues en todo, siempre hay una primera vez. Sólo se debe ser muy riguroso al respecto, definir competencias con las que se cuenta y complementar con equipos serios, las que no se posean.
           Se debe considerar si se posee capacidad logística sobre el paño en que se realizará el Proyecto. Se debe ser muy realista al momento de abordar el proyecto, si son posibles las visitas, si es posible llegar a la zona con maquinaria, materiales y mano de obra, se debe evaluar la capacidad del ente constructor. Cuánto encareserá los costos llegar a zonas lejanas o de difícil acceso. Considerar climas complejos, condiciones para poder realizar la obra correctamente. Recordemos que lo ideal es que el arquitecto visite regularmente la obra para verificar que todo esté según el Proyecto de Arquitectura. En algunos casos, será posible supervisar un edificio a distancia, pero se deberán tomar todas las medidas necesarias para no incurrir en faltas o abandono de deberes.
  • Viabilidad Legal: Consiste en analizar y evaluar todo el marco normativo que envuelve al proyecto. Esto permitirá evaluar si el proyecto es factible técnica, normativa y urbanísticamente. Si la normativa permite construir tanto como se pretende, o de qué manera es posible posicionarse en el terreno. Reconocer todas las variables que delimitan el volumen de nuestro proyecto. Considerar densidades máximas en la zona, tamaño mínimo de estacionamientos, distanciamientos, cantidad de subterráneos, exigencias paisajísticas o con el entorno, resguardos ambientales, mitigación de fuentes contaminantes, entre muchos otros. También se consideran consultas técnicas o aclaratorias directamente a los entes normativos, licitantes o fiscalizadores, enfocadas al Proyecto que se pretende realizar.
  • Viabilidad Técnica: Aquí se contempla si se cuenta con la capacidad técnica para abordar el proyecto. Si se posee el equipo necesario de especialistas. En casos especiales, es posible apoyarse con expertos externos, en ámbitos que no son habituales con respecto a la normativa, productos de vanguardia o métodos y tecnologías de reciente aplicación.
        

   Si el Proyecto es viable en cada uno de estos aspectos, se continúa con la siguiente etapa. Si existieran variables que aún no son favorables, se posterga hasta que cambien las condiciones o se posea capacidad para abordarlas. Y si existieran condicionantes imposibles de sortear, el proyecto se descarta, como proyecto no factible.

        

Sobre la ética profesional…

   Esta etapa de factibilidad es muy importante, puesto que se debe ser muy profesional con la información y las afirmaciones que se le ofrecen a un mandante. Ya que existen profesionales que con tal de capturar un pedido dicen a todo que “Sí”.   Pero en el transcurso del proyecto de arquitectura, y ya muy tarde, advierten que en realidad no se enmarcaba en lo legalmente permitido, por lo que será imposible realizar el proyecto o regularizar una propiedad ya edificada. En otros casos, ni siquiera podrá construirse, ya sea por no haber estimado el presupuesto con anterioridad o por limitaciones técnicas del predio o edificaciones preexistentes. Es por este “error” o falta de ética, que luego algunos se ven “obligados” a tergiversar el proyecto informativo a las autoridades competentes, para que pueda ser aprobado, con todos los problemas que suscitará a futuro para el propietario, y muy posiblemente, para ellos mismos. Ésto aunque suene anecdótico, es bastante regular, y hacemos un llamado a los nuevos profesionales, que recién se integran, para que no caigan en estas prácticas que desprestigian nuestra profesión, llenando de reclamos dirigidos a arquitectos que no han sido serios en el correcto ejercicio de la profesión.   Se debe ser muy profesional al respecto, y SIEMPRE, independiente del proyecto o servicio que se vaya a realizar, incluir esta etapa de factibilidad.
          

   En los siguientes artículos abordaremos las demás etapas de un Proyecto de Arquitectura.   Espero que el artículo te haya sido de utilidad, ¡Hasta el próximo! Y recuerda, si necesitas alguno de nuestros servicios, puedes contactarnos a:

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ARTÍCULOS DE LA SERIE:
<1. ANTECEDENTES>  –  <2. FACTIBILIDAD>  –  <3. ANTEPROYECTO>
<4. PROYECTO>  –  <5.EXPEDIENTE EJECUTIVO>  –  <6.LICITACIÓN>
<7. PERMISOS>  –  <8. SUPERVISIÓN DE OBRA>  –  <9.RECEPCIÓN FINAL>
         
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